Y ella sacudió sus siete sayas, y en ellas agito a su amado mar.
Entre mares deambulamos,
Entre la vigilia y el sueño,
La quietud y el movimiento
Como ostras que cada mañana amanecen en una nueva playa,
llevando la música de los siete océanos.
Esa inmensa espiral salina, que crea a sus hijos mientras los imagina
entre muerte y nacimiento nos sumerge en su vientre,
y nos curamos de la agonía
al disolvernos en las aguas,
la gran señora de la levedad.
Soy la gota que abre caminos entre la tierra
Nutriendo semillas que se sueñan plantas
Y lo serán…
Guiando insectos cavadores
Intercambiando sin pausa
Soy la luna despertando adentro de estas semillas
Soy aquella que dibuja el mundo
Desde sus vientres oscuros
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